Arte de Gino
Abrochen el cinturón de seguridad que es un viaje al alma.
Alan Gino
lunes, 22 de junio de 2009
Cronos escucha
el tiempo y me de tiempo para verte más,
que no llegue ese bus que te dejará
en tu ciudad y a mi de nuevo en soledad.
Cronos escucha por favor mis suplicas,
no quiero que ella se aleje de mí,
que se paralice las calles y tus agujas,
el invierno sacude a este desierto hostil.
Volveré a escribir poemas sin amor,
cuando hablo de cosas que no estás tu,
qué será que nunca encuentro el crepúsculo
para poder ver tu sonrisa azul.
Reloj no cruces la frontera,
quiero naufragar un poco más en sus ojos,
terminar en un firmamento sin gotera,
tener una escaramuza de besos y abrazos.
Dónde estás Cronos, que no te encuentro,
siento llegar el adiós y con eso
otro puñal clavado en el corazón,
quizás sea el destino de un poeta de amor.
Alan Gino
Un perdedor
parecía que iba a suceder lo que el destino
tiene preparado para mi y amigos,
un oscurecer borracho, moribundo y en soledad.
Camino al baño, en los momentos
donde uno zozobra en dejar o seguir,
revoleé ojos en busca de ser un mártir,
como un tigre en busca de los alimentos.
Pero a veces que la razón no participa
y en eso me basto un segundo para hallar
entre la gente tu silueta al bailar,
tardé en penetrar mi timidez repentina.
Tomé el valor en dos copas de vino,
me acerque a ver tus ojos más cerca,
por fin llega la bendición a mi puerta,
aprendí tu nombre antes que tú el mío.
Mi mano se escondió en sus manos,
"quieres bailar conmigo" pregunté,
"no puedo" lo que contesto la mujer,
fue un baldazo de agua contra mi cuerpo.
Volví a retomar mis pasos,
cabizbajo, más viejo y más alcohólico,
dónde será que tiene ese reo vino
que me deja olvidar lo que soy, un perdedor.
Alan Gino
Lo que hay que hacer
Tu figura se recorta en la noche,
tantas miradas se convergen
en la generosidad que da la gravedad
en tus pechos y la deidad
que se transforma en tus caderas.
Si dos ideologías dividieron
lo que hoy llamamos "mundo",
tus ojos cuántas almas mató,
mujer que sabe enlazar los sueños
aprendí que es imposible ser tu dueño.
Lo que hay que aguantar.
¿Qué feromonas exhala esta señora,
que a todos enamora?
Lo que hay que hacer.
QUé hay detrás de ti,
que se parece mucho al mes de abril
Lo que hay que hacer.
Mis manos inquietas que
sueñan con naufragar en tu silueta,
no quisiera compartir este deseo,
pero sé que es fácil que otro
anhele lo mismo cuando yo no este.
Soy afortunado de verte,
aunque en este instante
te este besando otro hombre
y yo quede sediento al costado
de la ruta que ahora no sé su nombre.
Lo que hay que aguantar.
¿Qué feromonas exhala esta señora,
que a todos enamora?
Lo que hay que hacer.
QUé hay detrás de ti,
que se parece mucho al mes de abril
Lo que hay que hacer.
Alan Gino
Tenerte aquí
saldría a robar bancos por las mañanas,
pues tenerte dentro de mi cama
es la mejor paga que tiene mi alma.
Si tenerte aquí es cuestión de versos,
robaría sin escrúpulos a los poetas,
ellos me darán la razón en esta cruzada,
tan sólo añorarte me deja sin palabras.
Si tenerte aquí es cuestión de caminar,
caminaría hasta Europa nadando contra olas,
si fuera tan fácil tenerte no estaría así
extrañándote de a montones por dibujar tu cara.
Qué no daría yo para sentirte una vez más,
aunque sea para que te alejes de mi,
que no entregaría yo por verte desnuda
con el cabello mojado sobre la almohada.
Si tenerte aquí fuese un asunto de estado
le declararía la guerra a quien fuera,
tengo un corazón e ilusiones para defender
y el recuerdo de tus besos para atacar.
Si tenerte aquí es cuestión de noches,
le cortaría la luz al sol así va a su cuna,
tus ojos bailarían al ritmo del viento
y cerca del haz provocarías un eclipse de luna.
Qué no daría yo para sentirte una vez más,
aunque sea para que te alejes de mi,
que no entregaría yo por verte desnuda
con el cabello mojado sobre la almohada.
Alan Gino
Desconocida conocida
La noche azul inundo el cielo,
Pareció que la luz se había despedido
Cuando esa Luna dio el portazo
No pudo con su melancolía,
Por eso este adiós.
Era inevitable ver caer la bruma,
Todo sucumbía bajo sus pasos,
Empezaron las flores a arder entre el níquel púrpura,
Desde cuándo sentir esta prohibido.
La luz se perdió con mi cordura.
Con mi sonrisa natural
Y mis miradas sobrevolando el bareto
Me borro mi recuerdo tu luz cegadora,
Fueron disparos de nieve
En mis retinas arrebol por el humo del coral.
Sentí la necesidad de conocer a la desconocida,
Poder revelar esta noche ese misterio,
De repente su voz cantaba en mis oídos,
Decidí por vez primera que el alcohol
No podía resumir esta vez su rostro.
En el neceser no tenía nada igual,
Esta vez la cerveza no me dejo ebrio
Como si lo hacían tus ojos,
Poco a poco fui consumiendo su arte
Hasta llegar a pensar en sus labios.
Qué andabas haciendo hasta que te encontré,
En tus manos supe lo que era libertad,
Aunque digas que no te gusta estar presa,
Puedo inventar un universo para dos,
Qué más da, si tú eres lo que quiero soñar.
En tu piel se esconde el mar donde quiero naufragar,
Pensar en una conocida desconocida es una utopía,
Ahora la noche azul se disipo y ese haz
Que envuelvo tu rostro ilumino la oscuridad,
Desconocida conocida no puedo borrar de mí tu faz.
Alan Gino