Mis recuerdos tiñeron al cielo
De opaco aspecto, casi lúgubre.
Quién habrá sido el dentista
Que destripo los dientes a las nubes.
Los agostos que quise anular con tus ojos,
Pero nunca pudieron romper con tu frontera,
Y ahora me dices que yo tuve culpa,
Te fuiste antes de sentir el brillo de tu espalda.
Fuimos jóvenes, tu hermosa, yo risueño,
En lo oscuro del cine encendimos luces
Que sirvieron para contemplar sueños
Y susurraban melodías de adolescencia en hoteles.
La herrumbre de los años te respeta,
Tú sigues igual de bella, yo sigo con mi afición de escritor
Y me siguen echando de bares, empapado de alcohol,
Observando tú figura entre las enredaderas del humo.
Alan Gino
No hay comentarios:
Publicar un comentario