Arte de Gino

Hola! quisiera darte la bienvenida a este viaje, el viaje de la escritura y el sentimiento.
Abrochen el cinturón de seguridad que es un viaje al alma.
Alan Gino

lunes, 16 de agosto de 2010

Tinieblas en la noche

El ocaso apareció con su hoz para justiciar al día, en el cielo infinitos truenos cantaron hasta ensordecer al silencio y en las grietas del suelo se abrían paso caballos lúgubres y en ellos se erguían sombras similares a los Nazgul que masacraban a todo ser vivo que se les pasaba además que con su presencia nos masticaba la poca esperanza de tener un mundo en paz, así mismo nosotros intentamos (en vano) acercarnos a la unión entre los pueblos para luchar contra estos seres crueles porque se nos acercaba el famoso “Juicio Final” que nos iba a sentenciar por tantos siglos de muertes absurdas con el único propósito de la codicia humana, sentimos voces que nos decían “ahora humanos que llenaron de sangre los ríos, contaminaron las plantas y el cielo con el toxico que lanzan sus almas llenas de desigualdad, venimos a plantar un nuevo mundo sin ustedes”.

Empezamos a hacer marchas, juntadas, grafitis, se empezó a oír nuestras jóvenes y vivas voces en las plazas, en las calles, en todos lados y en todos los países en busca de la paz, de la igualdad, del amor para que vean estos jueces del apocalipsis que no todos somos como los que están en el poder, que hay gente que intenta luchar por algo bueno que no todo esta perdido. Recuerdo aun aquellas manifestaciones, los trapos rezaban “Paz, vida y alegría para el mundo”; “Igualdad en nuestra raza”; “El amor es la única luz”; “ A las tinieblas la barremos con un abrazo de humanidad”, pero no nos dimos cuenta que esos seres crueles no eran sólo los Nazgul, sino que estaban entre nosotros y esos eran ellos… el G8, aquellos dirigentes con sus comodidades no planeaban como arreglar lo que se viene quebrando hace milenios (como deberían hacerlo), sino que discutían quién iba a pagar los grandes costos que causaban esas perdidas que obviamente no iban a ser ellos, iban a hacer los países periféricos y la ecuación de siempre los pobres + pobres= pobres; rico + rico= rico* ( en las sumas de igual potencia no hay cambio, pero en los ricos hay una excepción a la regla de matemática, siempre se potencian al cuadrado), aparte de la gente que perecía en los combates y el hambre que esto contraía, la falta de luz, gas y otras necesidades básicas del hoy, cuestión que estos “señores” del norte nos catalogaron como antihumanos por buscar la paz y el amor, y a los países súbditos ordenaron que contemplen estas manifestaciones como a su gente como terrorismo a la humanidad y la civilización y en vez de apoyar de una vez por todas a la gente mas humilde no sólo nos dieron la espalda sino que también algunos afectuosos palazos, algunos sintieron el cálido impacto de una bala entrando en sus cuerpos, en si, los movimientos por la paz rápidamente se convirtieron en mares de sangre y así fue en todo el mundo, los ministerios de paz fueron epicentros de los fusiles ardiendo y no hubo quien se salve de esto, entonces nosotros como humanos teníamos dos grandes enemigos que deberíamos cuidarnos uno era los jueces de la historia y los otros eran aun peores ya que fueron los que con vida de los mas “débiles” torturaron a la historia, lo paradójico de todo esto que el Nobel de la Paz se lo entregaron a un canciller del Norte por haber tenido la genial idea de haber reprimido las marchas con bala y pala, y eso me recuerda al revoleo y en esta vejez que me cuesta cada día mas entender tantas cosas de mi raza cuando le entregaron el premio al primer presidente de color que prometió sacar a los soldados de territorios ajenos y no sólo no cumplió, sino que fortaleció a los militares por un crudo de color negro.

Todavía recuerdo aquellos locos años, cuando era joven e idealista y por eso mismo la búsqueda de una utopía que creía y sigo creyendo posible como la paz, y eso nos permitió el afecto de la policía con sus palos que nos dejaban hermosos hematomas, ya con 82 años no podría hacer lo mismo, pero puedo decir que mi corazón aguanto todo eso, pero hay algo que no pudo hacerlo que fue cuando se cerro la puerta y con ella tu espalda ( que siempre halague) diciéndome adiós para no volver nunca más y me quede excavando una tumba para mi alma, luego de 60 años sigo igual con el alma muerta porque no fui lo suficientemente valiente para ir corriendo y decirte todo lo que te amaba ( a pesar de los años te sigo amando y lo seguiré haciendo), pero te fuiste y con ello la ilusión de vivir (el que piensa que un palazo duele más que la muerte de un amor se equivoca completamente, las balas, las piñas, los golpazos fueron caricias a mi alma muerta), todavía no entiendo como no te corrí , te día la vuelta y te bese en un beso eterno porque las siguientes décadas si fueron eternas, demasiado para una sólo persona. Todos los mediodías siguientes cuando sonaba el ring del timbre salía esperanzado de que fueras vos que me venia a buscar para salir a ver el sol, pero nunca aparecías, sólo en mis sueños y en mi cabeza. Toda mi vida peleé porque las utopías se hagan realidad pero fueron, son y seguirán siendo utopías y en esto también vos fuiste una porque nunca más apareciste, bah una vez…no, no fue una sino dos veces fueron. La primera vez fue en el Tren Sarmiento que iba infectado de gente que iba a trabajar, estudiar y cada uno en su mundo, yo iba camino al trabajo leyendo a Cortázar y como llegaba tarde fuí al primer vagón para bajar rápido en Once y llegar para tomarme el subte A, y haciendo una vista panorámica del espacio que compartía con tanta gente mi mirada se quedo paralizada al verte, ibas a la facultad (luego lo supe) con botas negras, un jeans azul que te marcaban las piernas (muy lindas por cierto), sweater negro y unos guantes del mismo color ya que hacia frio, ibas escuchando música (seguro esa maldita cumbia que nunca te pude cambiar por un Ismael Serrano, The Beatles, Alejandro Sanz o algo de Jerry Bergonzi, otro fracaso más mío y van…) y te vi, me viste, nos vimos, en esas miradas cruzadas el lapso de diez segundos fueron eternos y me sonreíste y sentí el pecho salir una mariposa que estaba atascada entre telarañas y una araña gigante dispuesta a comerla, pero estabas del lado de la puerta para el lado del furgón y yo estaba en el medio pero mucho mas cerca de la puerta que se dirige al otro lado, no te podía ir a buscar y ya llegábamos a Liniers, la gente que estaba en el medio era un obstáculo infranqueable, me sonreíste nuevamente y te bajaste, yo ya llegaba tarde al trabajo pero me baje a buscarte, empecé a hacer lo mismo que hago en una cancha de futbol que es gambetear jugadores, y como Maradona eludí al malón de gente hasta que llegue a tu humanidad, te llame por tu nombre y te diste media vuelta y me saludaste, empezamos a hablar y te convencí de que no entres a tu clase de Historia Medieval al cual no te interesaba mucho y fue una buena excusa encontrarte conmigo, fuimos a un bonito café en Corrientes al 2100 ( era un viaje, pero quería juntar mas minutos contigo y no me interesaba el tiempo y la distancia), esa mañana me contaste que estudiabas Historia en la UBA y me contaste un poco de la tuya, de que estabas de novia (fue algo similar a un paro cardiorespiratorio), que habías conseguido un trabajo pero lo dejaste, que salías muy poco y que ibas conociendo cosas nuevas entre otras chauchas, yo te conté de mi trabajo, que sigo escribiendo, y algunas cosas que no tenia nada que ver pero te quería hacer reír, el café duro media hora y un poquito más también, te tenias que volver a tu otra clase y que no podías faltar, te acompañé a Once y nos saludamos, cuando había pasado 10 segundos de tu adiós no podía contener lo que me pasaba y tuve analizando las consecuencias que eran dos y no muy graves, una era el no verte más que era más o menos lo que pasaba ahora (te volví a ver luego de seis lánguidos años) y el otro era que me pegues un cachetazo ( para ser sincero nunca duelen), entonces luego de estudiar esos posibles finales corriendo te fui a buscar, mi corazón palpitaba con mas frecuencia de lo normal (no era porque estaba corriendo), abriéndome paso al mejor estilo Kun Agüero como si la gente fuese Racing te halle, te llame con mis manos en tu espalda y me miraste incrédula y con una leve sonrisa me preguntas “¿Qué pasa?”, lo cual yo no te respondí nada, bah si, pero con un beso y mi pecho erupción como un volcán en Oceanía, seguido de eso vino el esperado e infaltable bofetón y un “¿Qué haces, te volviste loco?” y te contesto “te amo, desde antes de conocerte, cuando estuvimos, y ahora y te amaré siempre” y te volví a besar pero ahora con el alma en tus manos, esa mañana terminamos en un cuarto de hotel céntrico. Luego te fuiste y no nos vimos más por un largo tiempo, esa mañana me costo algunos pesos largos y una suspensión laboral de una semana, pero no importa volví a respirar luego de mucho tiempo.

La siguiente vez que te vi fue en una plaza de Recoleta e ibas paseando a dos pequeños niños y te colgabas de la mano de un tipo alto y frentudo, en ese mismo instante quería estar en las vías del tren a las 18hs entre Liniers y Ciudadela que venga de Once y que me agarre de lleno, pero no estaba allí y el dolor de verte ahí me carcomía los huesos y mi alma.

Si hubiese sido más inteligente habría construido una maquina del tiempo para regresar a ese opaco mediodía donde las tinieblas irrumpieron al cielo y se volcó la oscuridad en el mundo y al mismo tiempo la puerta que se cerraba con violencia y tu espalda se marchaba, quizás si te iba a buscar el cielo no se iba a teñir de negrura, hubiese sido otra vida para mi y para el mundo.

Alan Gino

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