Esta eternidad me pone más viejo,
y más sensible para el gélido invierno
que se desata en esta era de hielo.
Son viajes a la soledad infernal
que provoca a esta cuchilla enterrada
en lo más fondo de esta dolida alma.
Esta huida de palomas se transoformo
en estos infinitos lamentos del cielo
que liberan toxinas a este vil cuerpo.
Ya no es lo mismo nada sin tu voz,
el viento fue llevando todo mi interior
hasta quedar con el corazón partío.
Pero, ¿qué fue lo que paso, que no lo supe ver?
¿por qué te alejaste de la esencia de mi ser?,
lo único que sé es que te amo de verdad, mujer.
Princesa, ¿dónde estaras en esta noche?
te pregunto porque las bandadas de soles
fundieron cuando se alejaron tus aciertos y errores.
Alan Gino
1 comentario:
un honor unir mis versos a los tuyos.
Un abrazo
Rodolfo
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