La noche se enfría durante
el cenit del amanecer,
tardío y solemne es el arte
que desprende tú silueta de mujer.
Conviven las anheladas revoluciones
en el neceser que cubre tú sonrisa,
será cuestión de hallar la llave
para llegar a la sutil cornisa.
La burguesía se salpica insulsa
cuando queda al pie de la belleza,
tanta sangre que pide la chusma
y no logran ver el haz de estrella.
Se le nublan los ojos al sol
cuando tu rostro en el crepúsculo
se asoma, y enmudeces al cielo
en el resplandor de tus labios.
Alan Gino
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