A veces pasa que el silencio
me habla y no lo puedo escuchar,
que el sonido que desprendía tu boca
se ahogo por la sequía que dejo el mar.
No hay arroz para inflar el pasado,
menos que venga para volverte a mi cama,
la cinta de tu pelo que amarraba al tiempo
se fue y con ello la esperanza del alma.
Y ahora que el ocaso vuelve,
me encuentra desprotegido,
con tantas mascaras cubriendo bocas
y que no me deja ver la tuya,
y ahora que no me envuelves,
que todo esta marchito,
la tormenta se escucha entre las mentiras
y entre tu la más linda.
Mi anhelo no lo escuchas,
el sueño de volverte a ver
queda ceñido en la oscuridad,
ya no existe la luz en el amanecer.
Este corazón que no late,
que grita por ti y tu nada,
cómo le explico que te fuiste
que ya no te vera en la almohada.
Y ahora que el ocaso vuelve,
me encuentra desprotegido,
con tantas mascaras cubriendo bocas
y que no me deja ver la tuya,
y ahora que no me envuelves,
que todo esta marchito,
la tormenta se escucha entre las mentiras
y entre tu la más linda.
Alan Gino
1 comentario:
Un abrazo. Sentido y hermoso poema
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