Maldito lunes.
Recuerdo que había un programa de televisión que se llamaba Maldito Lunes, se emitía los lunes (vale la redundancia) a partir de las diez de la noche, en cambio el final del mismo era para mi una incógnita que nunca podía descifrar porque el sueño vencía en la escaramuza a mis ojos.
Los lunes siempre fueron malditos, llegan después del pacifico domingo, en realidad empieza asomar el “primer” día de la semana cuando llega el ocaso del color rojo del calendario. En el lunes vuelven las responsabilidades, levantarse temprano, verle la cara de idiota al jefe, padecer los transportes públicos, sentir al infierno mismo cuando te agarra el embotellamiento, lidiar contra el apuro de la gente empeñada en sucumbir a los pies a lo que llaman los expertos la “enfermedad del siglo XXI”.
Pero también tiene su lado positivo el agosto de la semana, son motivos de risas, el lunes juega como periódico para publicar las hazañas y fracasos del sábado, comentar los goles del fulbito del domingo y pensar la cargada para el amargo hincha de River y sufrido de Racing.A mi el lunes me sorprendía con la novedad de que esos bares donde frecuento cierran por melancolía, pero si bien eso provocaba en mí un gran sopor, podía fagocitar ese contratiempo con total holgura, hasta que en ese maldito lunes coincidí contigo…
Una mujer de un par de mayos mas que yo, que sus huellas se tatúan en la arena, de tez blanca y piel fresca y suave como una amapola, dispuesta a regalar sonrisas, de los ojos de color de Luna, frágil como el cristal, resistente con sus ideas como lo hace el sol con las nubes, pero que en su cuerpo se encuentra tal misterio que hasta el propio Indiana Jones moriría por averiguar.
Una vez leí que el amor tiene fácil entrada y difícil la salida, que el amor verdadero es a primera vista yo no creía eso, pero ahora pregunto ¿Acaso existen otros?Desde ese día que espero con total ansias que los casilleros lleguen a las cruces marcadas, eso me avisara que la volveré a ver, aunque sea un simple espectador.Existió una edad de oro cuando el oro no existía, ahora esa época ella lo puede vender con la premisa de satisfacer al cliente.
Volvió a emitirse “Maldito Lunes” a las diez de la noche justo cuando yo salgo de clases. Pura coincidencia…
Alan Gino
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